Historia del cadáver en Thiel

"Un método de embalsamamiento pionero, que conserva el aspecto natural del cuerpo, será utilizado pronto en la medicina"

De la carnicería al laboratorio

Hasta finales del siglo XIX se preservaban los cuerpos con arsénico, un veneno muy tóxico.

Esta sustancia fue sustituida por el formaldehído tras su descubrimiento en 1867, por el químico alemán August Wilhem von Hofman, pero este compuesto también es muy tóxico y carcinógeno, tanto es así que su uso está restringido en muchos países y fue desaconsejado en 2007 por la Unión Europea.

A principios de los años 60 un anatomista llamado Walter Thiel, director del Instituto Anatómicao de Graz, en el sur de Austria, empezó a buscar una alternativa.

Su punto de partida fue su carnicería local. Allí notó que el jamón local curado con salmuera, un agua salina utilizada para preservar alimentos, tenía una textura mejor que la carne preservada con formaldehído en su laboratorio.

Tardó 30 años en perfeccionar la técnica, empezando por cortes de ternera, que según Thiel es más parecida a la carne humana que la de cerdo. Después avanzó hasta utilizarla en cadáveres humanos.

En total, hicieron falta 1000 cuerpos donados para afinar el método, dice Friedich Anderhuber, pupilo del fallecido profesor Thiel y su sucesor al frente del instituto anatómico. Fue una larga experiencia de ensayo y error. Los cuerpos eran inyectados con un líquido de preservación en el que se quedaban en remojo durante dos años.

«Teníamos que encontrar el compromiso adecuado de preservación de unos órganos y otros», explica Anderhuber.

«Si tocas un músculo o el hígado de un cadáver, tiene que sentirse como tal», dice.

Las articulaciones y los tendones deben moverse también como en los cuerpos con vida, dice, para que los cirujanos puedan entender cómo funcionan.

Al final Thiel se decantó por una solución incolora y casi inodora de sales, ácido bórico antiséptico, etilenglicol, un anticongelante y una cantidad muy baja de formaldehído.

El líquido es tan eficaz para matar hongos y bacterias que es seguro diseccionar los cuerpos sin usar guantes y además los cadáveres pueden mantenerse a temperatura ambiente.

La técnica permite a los estudiantes desarrollar y perfeccionar las habilidades técnicas y el conocimiento anatómico con un cadáver que es muy similar al humano vivo.

Mediante una técnica desarrollada durante décadas, el método de embalsamamiento denominado Thiel soft-fix logra mantener el aspecto y tacto natural del cuerpo.

Tanto la piel como los músculos mantienen su flexibilidad, lo cual permite el movimiento de las extremidades.

Los órganos internos también son claramente identificables, permitiéndole al cirujano practicar una disección como si fuera una situación casi real.

Los métodos tradicionales de preservación usan formaldehído, metanal o alcohol y glicerina, un compuesto químico tóxico que deja el cadáver rígido y frágil.

Como para cualquier habilidad manual, la práctica es crucial en el proceso de aprendizaje de la cirugía.

La posibilidad de que los cirujanos puedan probar una técnica sobre un cadáver antes de operar a un paciente vivo les permite entender la anatomía, minimizar daños potenciales y ensayar el procedimiento antes de llevarlo a la práctica de verdad.

«Los beneficios para los cirujanos son enormes», le dijo a la BBC Sue Black, directora del Centro de Anatomía e Identificación Humana de la Universidad de Dundee, ne Escocia, que recientemente llevó al Reino Unido la técnica austriaca.

«No hay duda de que permite la mejoría de las habilidades quirúrgicas a la vez que permite la innovación», dijo.

Según Black los pacientes podrán beneficiarse así de una adopción más rápida de nuevos productos y métodos quirúrgicos.

Hasta 2006, con la aprobación de la ley Human Tissues Act, en Reino Unido era ilegal practicar cirugías en cadáveres. Hasta entonces se usaban para practicar disecciones, pero no operaciones, por respeto a los difuntos.

Esto significaba que los cirujanos tenían que practicar los procedimientos en modelos sintéticos o en esqueletos de animales como perros, gatos, conejos y cerdos.

También se usaban partes de cuerpos congelados, pero éstos acarrean un gran riesgo de infección y se desintegran en uno o dos días.

El uso de animales no es ideal porque su anatomía no siempre es similar a la del cuerpo humano.

«Un cuerpo preservado con formaldehído no es como un cuerpo real», dice la doctora Lena Vogt, una cirujana alemana.

«Empezando por la piel: en cuanto la tocas levemente con el bisturí ya se hace pedazos».

Según Vogt, estos cuerpos carecen de color y las capas de tejidos estan pegadas entre sí, así que «es difícil decidir si es un nervio, una arteria o una vena».

Además, como el formaldehído es tóxico, necesitas normalmente tomar un descanso cada 20 minutos para alejarte de los gases.

Los cadáveres preservados con la técnica del instituto austriaco son mucho mejores, considera Vogt.

«Se parecen más a cómo se ven en la sala de operaciones. Son más cercanos a la realidad. Tienes oportunidad de entender mucho mejor el cuerpo, lo cual te ayuda a hacer mejor la operación. Todo es práctica en cirugía», dijo.

Arte macabro para mejorar vidas

En el subsuelo del Instituto de Anatomía de Graz yacen una docena de cadáveres sobre una estantería de metal. Fueron sacados de un tanque de preservación y por el aspecto son claramente blandos.

Tienen etiquetas numeradas acopladas a los pulgares, los dedos gordos de los pies y los lóbulos de las orejas, para que puedan ser reunidos para el entierro.

Estos cuerpos han permanecido en el tanque durante un año.

Una vez finalizado el proceso de remojo, son transferidos a bolsas de plástico. La consiguiente pérdida de líquido hace que los tejidos sean más elásticos y parezcan más reales. En total, hay unos 250 cuerpos en el subsuelo, que suplen la demanda del instituto durante un año. En la sala de al lado, seis cadáveres recién llegados yacen sobre unas mesas de acero inoxidable.

Un trabajador les está afeitando el cabello, porque el pelo se convertiría en algo viscoso en contacto con el fluido de preservación. Los cuerpos de dos ancianos y el de una mujer están ya medio preparados, con las cabezas metidas en tubos de plástico azul. Están algo amarillentas e hinchadas por el fluido que fue introducido en los vasos sanguíneos del cuello y el cráneo.

Cada uno necesita unos 20 litros de líquido de preservación, dice el doctor Anderhuber. Posteriormente se les inyectará colorante rojo para darle un color más realista a los vasos sanguíneos y a la carne.

Medio siglo después de los primeros experimentos del doctor Thiel con pedazos de ternera, poco a poco su método se está expandiendo.

Según Anderhuber han recibido peticiones de información sobre su técnica desde Australia, Canadá, República Checa, Gana, España, Suiza e India. 

La Universidad de Dundee es el primer centro del Reino Unido que adopta los cadáveres preservados con el método austriaco.

Hace poco que su Centro de Anatomía e Identificación Humana utilizó el último cuerpo preservado con formaldehído que les quedaba. A partir de ahora sólo usarán cadáveres de Thiel. Ya cuenta con once tanques en los que pueden sumergir hasta 44 cuerpos a la vez, y espacio en estanterías para albergar un centenar de cadáveres. El arte aparentemente macabro de preservar a los muertos podría ayudar a transformar la cirugía para mejorar y prolongar vidas.

La Técnica Thiel Soft-Fix: La Sucesora del Formaldehído en el Embalsamamiento de Cuerpos

Hace siglos, fue pionera a nivel mundial en el embalsamamiento de cuerpos, hoy, Austria da un gran paso. Por lo menos eso es lo que pensé hoy al leer la noticia y proyectar el significado de este avance.

Aunque veo muy poco los noticiarios, sí trato de estar al día en las noticias de ciencia, salud y tecnología. Siento que como ser humano no puedo dejar pasar la oportunidad de escribir de este tema, en especial por su connotación a futuro.

El Nuevo Método Thiel Soft-Fix:

El desarrollo de este pionero método de embalsamamiento tomó varias décadas, y, aunque en su origen está pensado para que estudiantes y profesionales de la medicina perfeccionen sus habilidades quirúrgicas en cuerpos muertos que parecen vivos, es el aspecto natural de los cuerpos el que requerirá que prácticamente se deba solicitar un “Certificado de Defunción” para separar un cuerpo vivo de uno muerto.

El método ha sido denominado Thiel Soft-Fix y logra mantener el aspecto y tacto natural de un cuerpo. Un cadáver podrá ser una especie de “Dummy” en el que se podrán probar operaciones, métodos o cirugías de alta complejidad, de manera de minimizar los riesgos en pacientes vivos. Mientras sigo escribiendo se me viene a la mente el gran Leonardo Da Vinci y su interminable curiosidad por el cuerpo humano (debe estar saltando de alegría en su tumba por la noticia). Hoy, con todos los avances y la tecnología de la medicina, el cuerpo humano sigue siendo un misterio en muchos de sus aspectos. Es un desafío pendiente que tiene la ciencia.

Hasta el momento la conservación de un cuerpo se hace a través de Formaldehído o Metanal, compuestos químicos que dejan un cadáver rígido y frágil. De ahí la gran ventaja del nuevo sistema, que hace que hasta los órganos internos respondan como si fueran de un cuerpo vivo.

Un cuerpo, que antes era el alimento del sistema digestivo de los gusanos, hoy podrá ser un laboratorio en el que se podrán experimentar nuevas formas de operar que superarán con creces al 3D. También la robótica podrá desarrollar nuevas instancias, ya sea a través de software que “entienda” e interprete lo que opere, o, simplemente, operaciones a distancia, sin la necesidad de que un cirujano esté presente.

La comunidad médica mundial ha destacado el avance, aunque creo también que tendrá sus detractores.

Antes, pensaba que la Vida Eterna, de la que tanto se habla,  eran los hijos. En ellos no sólo está tu sangre, también tus gestos y forma de ser. El resto hay que dejarlo al paso de los años. En el futuro podría desarrollarse alguna forma de lograr hacer vivir a personas muertas. Aunque la Biblia ya tocó el tema quizás la ciencia pueda escribir su propio versículo, eso sí, bajo la mirada atenta de la ética y las autoridades.

¿Cómo se desarrolló la técnica Thiel Soft-Fix?

Fue a principios de los años 60 que el anatomista Walter Thiel, del sur de Austria, comenzó a buscar una alternativa a los efectos nocivos del Formaldehído. Todo empezó en su carnicería local, cuando notó que el jamón curado con salmuera tenía una textura mejor que la preservada con Formaldehído de su laboratorio.

Después de 30 años perfeccionando la técnica en terneras (según el anatomista, más parecida a la humana que la de cerdo), pasó a cadáveres humanos. Gracias a la donación de 1.000 cuerpos, pudo afinar el método. Luego de fallecer, fue sucedido por Friedich Anderhuber, su pupilo, que continúa al frente del instituto de anatomía.

Tras una larga experiencia de ensayo y error, en la que siempre se buscó el nivel óptimo, se decidió por una fórmula con una solución incolora y casi inodora de sales, ácido bórico antiséptico, etilenglicol, un anticongelante y una cantidad muy baja de formaldehído (¿A Ustedes también les es familiar algunos de estos componentes en los productos de uso diario?).

La eficacia es tal, que no sólo logra flexibilidad y naturalidad en los cuerpos, también mata hongos y bacterias de manera que se pueden diseccionar sin necesidad de usar guantes. Esto sin contar con que los cadáveres pueden permanecer a temperatura ambiente.

Un año deben estar los cuerpos en un tanque, en el que son remojados y transferidos a bolsas de plástico. Antes del proceso, tienen que ser afeitados para que el pelo no se transforme en algo viscoso con los fluidos.

Cada cadáver necesita de 20 litros de líquido de preservación. Posteriormente, se les inyecta colorante rojo para darle un color más realista los vasos sanguíneos y a la carne.

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